Taller de Razonamiento Matemático, de la Facultad de Matemáticas de la Pontificia Universidad Católica de Chile

Hace unos día tuve la oportunidad de entrevistar al Dr. Duván Henao, Director Académico del TRM UC, Facultad de Matemáticas UC, Doctor en Matemáticas de la Universidad de Oxford, con el objetivo de obtener y difundir a través de mi página más detalles del Taller de Razonamiento Matemático que se realiza en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

¿Qué es TRM de la PUC?

Este taller es una actividad académica hacia la comunidad, organizada y ejecutada por la Facultad de Matemáticas de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Se trata de un curso de razonamiento matemático que está dirigido principalmente a estudiantes talentosos de 2º y 3º medio con un alto interés en desarrollar sus habilidades.

Este taller está diseñado para aportar al conocimiento matemático de los alumnos en facetas distintas a las que se consideran en el currículo de enseñanza media y preparación para la PSU. En el Taller se transmite a los alumnos la pasión por la búsqueda de la verdad, requisito fundamental en toda educación de calidad, por medio de una serie de desafíos matemáticos y dinámicas participativas en las que los alumnos se enfrentan (en forma individual y grupal) a problemas de ingenio de un nivel de profundidad que no se alcanzaría normalmente en el currículo del colegio, cuya resolución exige de parte de los alumnos la formulación de sus propias estrategias.

Entrevista con Duván Henao:

1.- ¿Cuál es el objetivo del TRM?

Los objetivos trazados por el TRM son:

Hacerles ver a nuestros alumnos que buscar la verdad es gratificante y nos hace sentir realizados.

Ser un espacio de encuentro para jóvenes que tienen en común su gusto por la matemática.

Regalar a nuestros alumnos una experiencia de vida, la cual incluye el contacto con una forma distinta de abordar la matemática, donde ellos tienen un rol activo, pasando por la resolución de problemas, enfrentar desafíos que les exigen buscar su propio camino, permitiéndoles, además,  darse cuenta de que el proceso les produce gozo (el contacto con el razonamiento, con el pensar, es una actividad humana que enriquece la vida). Por otra parte, algunos son a veces vistos como “bichos raros” en su entorno y el TRM les ayuda a encontrarse y construir al descubrir que hay otros como ellos.

El TRM es transversal, estamos felices de haber podido mantener, hasta el momento, el principio de no dejar fuera del TRM a ninguno de los colegios que haya postulado alumnos de segundo medio en primera prioridad. Priman el deseo de participar y el apoyo de sus profesores de matemática y sus familias. En el TRM vemos, gracias a esto, un corte transversal de la sociedad chilena.

Para nuestros  alumnos, participar en el TRM es también ir a la Universidad, lo cual lo hace una experiencia única para ellos, sus profesores y familias, quienes lo valoran y agradecen.

2.- ¿Cómo se gestó la realización de este taller? Y en ¿Qué año partió el TRM?

La primera edición del TRM tuvo lugar en el 2011. Fue una conjunción de nuestro anhelo permanente de cumplir más y mejor nuestra misión de desarrollar la matemática en todos los niveles con la disponibilidad que tuvo en ese momento la persona de David Painequeo (quien es reconocido por llevar muchos años dedicado de modo especial a estudiantes entusiastas por las matemáticas de muchos colegios de Santiago). Finalmente terminó de configurarse al incorporarse el profesor Patricio Santibáñez quien se ha entregado por entero a este proyecto, desde el 2012 hasta la fecha. Ahora el TRM tiene una estructura mucho más consolidada y está más posicionado en el medio educativo, gracias al aporte de Miguel Jorquera (profesor del TRM en el 2015 y 2016), Rubén Soza y Juan Pablo Vega (profesores actuales) y el equipo de profesores ayudantes, la Subdirección de Docencia y otras autoridades de la Facultad, además de un número importante de alumnos de la Facultad que contribuyen en lo operativo y lo logístico.

3.- ¿Quiénes pueden participar en el TRM?

El ingreso al TRM es a través de la recomendación del profesor de matemáticas del colegio del alumno, a quienes pedimos que postulen a aquellos de sus alumnos que hayan mostrado un mayor interés por la ciencia, en particular por la matemática. Priorizamos el compromiso, la motivación, la valoración por la ciencia y el gusto por pensar antes que el rendimiento académico. Los profesores deben ingresar a trm.mat.uc.cl a principios de marzo, fecha en que se abren las postulaciones.

4.- ¿Cómo se financia la realización del TRM?

Esta actividad es completamente financiada por la Facultad de Matemáticas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el alumno no debe realizar ningún tipo de pago.

5.- ¿Para esta versión 2017 de TRM ¿Cuántos estudiantes postularon?

Para el TRM 2017 postularon un total de 1.130 alumnos, siendo seleccionados 420.

El interés por participar en TRM año a año va creciendo. Uno de los aportes que el Taller está logrando hacer a Chile es visibilizar y hacer evidente y tangible la atracción por las matemáticas existente en la sociedad. Muestra de ello fue la pasada de la inauguración del TRM 2017, donde más de 800 personas colmaron el Salón Cardenal Francisco Fresno de la Casa Central de nuestra universidad, eran alumnos, apoderados y profesores reunidos y viviendo un momento muy agradable nada más que en nombre de las matemáticas y el gozo por la verdad.

6.- Hace un tiempo publiqué un artículo en que daba a conocer el TRM de UC a profesores de matemáticas suscritos en www.matematicas.cl y recibí gran cantidad de consultas desde regiones, a futuro ¿han pensado en extenderlo a todo Chile a través de una plataforma web?

Se está trabajando en ese proyecto, buscando la mejor forma de llegar a mas estudiantes y de todo Chile, porque creemos que es una gran oportunidad de formación para los jóvenes, además de un acercamiento a la ciencia.

7.- Usted como director académico de TRM de la UC, ¿qué actividades le recomendaría a los profesores para motivar el estudio de la matemática?

Cuando era escolar, tuve la gran oportunidad de participar en una innovación pedagógica liderada por Julián y Miguel de Zubiría, el Instituto Alberto Merani en Colombia. Siempre nos inculcaron entender el trasfondo de lo hacemos, no quedarnos solo con aprendernos cosas de memoria y proceder mecánicamente. Esto me llevó a valorar y admirar la capacidad de resolver problemas tanto de mi vida cotidiana como abstractos, el uso de la lógica  y el racional como un modo también válido para llegar a la verdad. Por supuesto nada habría sido posible sin los sacrificios, la iniciativa y el apoyo incondicional de mis padres.

Respecto a la pregunta sobre las injusticias existentes en el sistema, la sobrecarga de trabajo y la falta de reconocimiento, entre otros, no puedo sino contestar como Católico: por un lado debemos hacer todo lo que esté de nuestra parte por construir una sociedad más justa (y en eso por supuesto el profesor cumple un rol central); por otra parte, sin embargo, no podemos esperar a que todos los problemas de la sociedad estén resueltos para ser felices y cumplir nuestra misión. Creo que todos llevamos una cruz: “no es más el discípulo, sino el maestro” y Jesús también debió hacerlo. Creo que tratar de evitarla es una estrategia que no funciona. Creo que es más efectivo aceptar la cruz recordando que detrás de ella están Dios y la resurrección, que justo donde hay mayor contradicción es el lugar más propicio para que se manifieste su gloria, que Dios es capaz de multiplicar los cinco panes y dos peces que seamos capaces de ofrecerle, y que uno siembra pero es Dios quien da el crecimiento. Nuestra misión es tirar las redes, confiando en que, muchas veces de las maneras más inesperadas, tendremos éxito en la pesca. Debemos hacer nuestro trabajo de buena forma, siendo fieles a nuestra vocación y a la búsqueda de la verdad, lo cual siempre da los mejores frutos y la realización personal. Pese a las circunstancias adversas, nuestro trabajo vale la pena y tiene sentido. Recomiendo que el profesor se centre en lo esencial: la persona que tiene en frente, con sus infinitas posibilidades, que piense como puede ayudar a que sus desarrollen su potencial. Aunque ninguna persona lo reconozca, Dios sí lo hace y eso es suficiente.

Por último, si cerramos los ojos y pensamos en nuestra experiencia como alumnos, siempre tendremos un profesor que nos marcó, que admiramos por su forma de ser y por su trabajo. Ante la desesperanza diría “recuerde lo que significaron para usted esos  profesores que dejaron huellas en usted, esos que admiraba”.

Atte. Patricio Figueroa M.

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