Compartir:

En mayo del año pasado, investigadores descubrieron un impulso en los sistemas del universo que tan solo duró una décima de segundo. Este suceso ha sido confirmado luego de un año de investigación, por el equipo de los proyectos LIGO y Virgo. Se ha descubierto el nacimiento de un agujero negro ocurrido  hace 7.000.000.000 de años cuando aún no existía el Sistema Solar.

La Ciencia explica este fenómeno.

Una onda gravitacional es invisible y se desplaza a la velocidad de la luz. Albert Einstein postuló su existencia en 1915, como parte de la teoría de la relatividad general, pero el fenómeno solo se detectó experimentalmente en 2015 a través de LIGO.

Este fenómeno se bautizado como GW190521, es 142 veces más grande que el Sol, lo que ha provocado que sea realmente difícil situarlo por parte de la ciencia. Es muy grande para colocarlo entre los agujeros negros estelares, que son más pequeños que el Sol, y demasiado pequeño para encajarlo entre los catalogados como “descomunales”.

Su origen pudo haber sido la fusión de dos agujeros negros más pequeños.

Es altamente probable que surgiera por la fusión de dos agujeros negros estelares, estos con masas equivalente a 85 y 66 veces la del sol, respectivamente. Ambos comenzaron a girar entre sí hasta fusionares en uno solo, de tamaño 150 veces mayor a la del Sol. Es probable que antes de unirse, ambos agujeros fueran estrellas.

“El de 85 masas solares tiene una masa que no entendemos, porque la evolución estelar ‘prohíbe’ su formación”. Esto se debe a un fenómeno físico conocido como inestabilidad de pares, que provoca que a partir de determinadas masas muy elevadas las estrellas que colapsan provoquen una explosión tan fuerte que no deja nada detrás. “Estos objetos tan grandes no podrían existir. Hay un rango de masas en la formación de estrellas muy masivas donde esas estrellas no podrían formar esos agujeros negros”, señala Font.

Atte. Patricio Figueroa M

Fuente: as.com