Padres distraídos por la tecnología

Red de Matemáticas

f7Según indica la doctora Eileen Kennedy-Moore, reconocida psicóloga clínica y autora de varios libros, una gran mayoría de progenitores se distrae con los celulares, el cuidado de los hijos y del hogar, así como también debido a su trabajo.

"Vivimos una época de saturación de la tecnología. En mi práctica profesional, a menudo escucho a mis hijos quejarse de que sus padres pasan demasiado tiempo en el celular, aunque en muchas ocasiones los hijos se quejan porque quieren ser ellos quienes usan el aparato", señala la autora y añade: "Nuestros teléfonos y tabletas inteligentes son muy útiles y completos, pero no hay duda de que logran alejarnos de nuestros hijos familiarmente", lo que causa, paradójicamente, incomunicación en el hogar.

LA PATERNIDAD DISTRAÍDA PUEDE SER TERRIBLE

Un estudio realizado por la investigadora Jenny Radesky y sus colegas involucró la observación reservada a los cuidadores de los niños en los restaurantes de comida rápida.

Cuarenta de 55 cuidadores usaban sus celulares durante la comida y 16 lo hacían casi continuamente mientras duraba el almuerzo. Algunos niños aceptaron la falta de atención, pero otros demostraron un mal comportamiento que iba en aumento. Los padres que estaban absortos con sus aparatos mantenían la mirada sobre ellos, incluso mientras respondían a las preguntas y con intención de hacerlo rudamente.

¿QUÉ SIGNIFICA SER UN PADRE NO DISTRAÍDO?

La mayoría de padres se preocupa de sus relaciones con sus hijos y el ignorar rutinariamente y por largos períodos de tiempo a los niños no contribuye a una relación cercana con ellos. "No creo que sea lógico esperar que los padres nunca se sientan distraídos. En realidad es asombroso que un 38% de los niños conteste: "No" cuando se les pregunta si sus progenitores se distraen cuando ellos tratan de hablarles.

Hablar con los padres puede ayudar a que los hijos aprendan a manejar sus emociones, a comprender las perspectivas de otras personas, resolver problemas y construir un sentido de cercanía. Pero no todas las conversaciones entre hijos y padres son momentos maravillosos de unión", indica la psicóloga.

Comentarios como: "Él siempre me castiga" o "Mamá le quiere más a mi hermana", no son exactamente cálidos.

Más de algo no es necesariamente mejor cuando de la atención a los hijos se trata. Una cierta cantidad de rechazo benigno es bueno para los niños, porque les permite un espacio para descubrir sus propios intereses y aprender a resolver problemas manejables. El mirar constantemente a nuestros hijos con una lupa no es ni realista ni deseable.

HAY QUE APOSTARLE A LA RESPONSABILIDAD

Esto es lo que importa cuando nuestros hijos intentan despertar nuestra atención: ¿cómo reaccionamos? ¿Nos damos cuenta de que ellos son amables, colaboradores o creativos o que solo se portan mal? ¿Mantenemos momentos tranquilos y relajados con ellos de manera que puedan hablar con nosotros cuando nos necesitan?

"Como padres, una de las cosas más importantes que les podemos enseñar a nuestros hijos es cómo manejarse dentro de una relación. Nuestros mecanismos son parte de nuestras vidas y no van a desaparecer, pero nosotros tomamos decisiones sobre cómo las usamos para comunicar nuestros valores a nuestros hijos", explica la experta.

El tiempo de los hijos debe ser 'sagrado'

Una de las recomendaciones para motivar la comunicación y demostrar interés en las necesidades de los hijos es crear 'momentos libres de aparatos'.

La hora de ir a la cama y la de las comidas son espacios de tiempo importantes para compartirlos con los hijos y por tanto deben ser considerados 'sagrados'; es decir, no debería existir una actividad que tenga prioridad sobre esta.

La investigación de observación realizada también demostró que los momentos de reunión, cuando nos reencontramos con los hijos luego de haber estado separados por un tiempo, son grandes oportunidades para conectarse porque ellos están deseosos de compartir lo que han hecho durante el día, espacialmente si les damos nuestra total atención.

Aunque el trajín de la vida diaria y las demandas de la modernidad nos exijan estar atentos a decenas de aparatos para responder mensajes y correos, nada justifica que los padres no miren a sus hijos mientras les hablan.

Los estudios realizados por Radesky demuestran que la conversación cara a cara permite que las personas desarrollen, desde edades tempranas, mejores habilidades para la inteligencia emocional.

Esto quiere decir que la atención de los padres hacia los niños no debe limitarse a escuchar y responder desde atrás de una pantalla, implica una interacción en donde los brazos, las piernas, los gestos y los movimientos de cabeza deben intervenir.

De este modo los pequeños aprenden a leer a las personas y se vuelven empáticos. Este tipo de inteligencia es clave para la vida. Considere esto antes de priorizar la actualización de su estado de Facebook sobre las preguntas de su niño.

 

Fuente: http://www.revistafamilia.com.ec/articulos-padres-e-hijos/7079-2015-01-09-21-40-43