Entrevista en extenso al destacado matemático chileno Nicolás Libedinsky.

Uno de los objetivos de este sitio web es entregar a profesores que imparten la asignatura de matemáticas, recursos, ideas, practicas, etc. que nos ayuden a realizar cada día un mejor trabajo. En ese contexto es que he intentado publicar entrevistas que realizo a destacados científicos chilenos, en especial del área de matemáticas. Esto porque a través de su experiencia, de su visión retrospectiva de sus vidas de su época de escolares, nos pueden entregar pistas acera de nuestros aciertos y desaciertos que a veces incurrimos en aula.

En esta oportunidad presento la entrevista que realice hace unos días a un destacado matemático chileno, profesor e investigador de la Universidad de Chile, quien viaja por el mundo gracias a las matemáticas. Se trata del Doctor Nicolas Libedinsky, quien además es el autor del libro “La unidad de todas las cosas” que en un próximo articulo estaremos abordando.

Entrevista:

¿Cuál es tu formación y en que ámbito te desempeñas?

Soy matemático de formación (licenciatura, magíster y doctorado). Trabajo en teoría de representaciones, que es un área bastante central de las matemáticas que está entre el Álgebra, Geometría y Topología.

¿Has viajado por el mundo a través de tu trabajo como matemático?

Sí, y muchísimo. Desde que terminé el doctorado en Francia, diría que viajo en promedio unas cuatro veces al año. A modo de ejemplo te puedo decir que ahora me apronto para viajar a Sídney, Australia, estaré ahí durante tres meses (hasta febrero de 2020). En medio de este periodo debo viajar a Luminy, Francia. Luego en Julio del 2020 participaré en una conferencia en Córdoba, Argentina. Posteriormente, en agosto haré una intervención en una conferencia en Bogotá, Colombia. En septiembre viajaré a una conferencia en Cetraro, Italia (uno de los lugares más lindos del mundo) y por último, a final del 2020 viajo a Estados Unidos para participar en una conferencia en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. 

¿Cuál era tu asignatura favorita en los tiempos de escolar? y ¿Por qué?

Matemática y castellano. Empecé a competir en las Olimpíadas de Matemáticas como a los 12 años. Dedicaba bastante tiempo para estudiar, por lo que estaba bien adelantado al resto de mis compañeros de curso. Por eso, mi profesor de matemáticas de la época, don Justo Margalet, le hizo honor a su nombre y me dejaba estar en la clase sin prestar atención, pudiendo realizar otras actividades, entre estas seguir avanzando en matemáticas, resolvía problemas cada vez más difíciles. Disfrutaba de esta actividad.

También me gustaba castellano, tuvo profesores buenísimos que me inspiraban, amaban la literatura y eso se transmite.

Algo que no era asignatura, pero que amaba con locura era jugar básquetbol. Jugaba todo el tiempo, todos los recreos. Jugaba por mi colegio, por un club y por la selección un tiempo.

¿Cómo fue tu experiencia con los profesores de matemáticas?

En el colegio tuve un solo profesor de matemáticas, don Justo Margalet. Él me tenía un especial afecto, me llevaba a las olimpíadas de matemáticas, e incluso participaba en categorías superiores. Por ejemplo, cuando cursaba séptimo básico fui a la Olimpíada Nacional de Matemáticas, en aquella época era un solo nivel y era para media. También nos hizo un taller de matemáticas en el colegio durante un año.

Pero quien realmente influyó y fue decisivo en mi formación, fue mi hermano Matías. Él participaba en las Olimpíadas Internacionales de Matemáticas, era mi ídolo, me enseñó muchísimo, aunque era un tanto rudo conmigo. También le agradezco a Rafael Labarca, profesor de la USACH, encargado de CMAT, quien también fue importante en mis entrenamientos de las olimpíadas.

¿Qué sugerencia nos darías para que logremos motivar a nuestros  estudiantes que muestran desinterés por las matemáticas o bien poseen resultados insuficientes?

Me ha pasado que cuando enseño de “manera clásica” cierta materia (clase expositiva de pizarra y tiza, donde el profesor habla y habla), algunos estudiantes tienen malos resultados, pese a ser capaces. Luego cambio de estrategia, dejo que los estudiantes se paren, trabajen en grupos en la pizarra, que hagan problemas abiertos donde puedan generar algo. Ahí veo como ellos, que un rato antes me parecía medio débiles y lentos ahora me parecen extremadamente inteligentes y creativos.

Entonces ahí se genera una sinergia, porque los estudiantes perciben lo que el profesor piensa sobre ellos y asumen eso como una realidad, entonces si logras como profesor realmente encontrarlos inteligentes y creativos ellos se lo creen y mejoran sustancialmente, creo yo. Voy a dar un par de ejemplos. Digamos que les quieres enseñar la estrategia para ganar al gato.

Puedes tratar de enseñarla, ver los casos mientras ellos toman notas y luego vas a darte cuenta de que pocos “entendieron”. En vez de hacer eso, deja que estén parados en grupo en la pizarra. Plantea como un problema cómo resolver el gato. Seguro que después de unas horas (unas cuantas clases) casi todos lo van a haber resuelto de diversas maneras.

Ahora diles que inventen otro juego parecido y que lo resuelvan. Entonces inventarán un gato triangular, o uno en tres dimensiones y tratarán de utilizar sus estrategias. Seguro que, como profesor, al darles ese espacio de creación te vas a sorprender de sus ideas brillantes y esa mirada de admiración que tú les prodigues será un regalo muy preciado para ellos.

Desde tu perspectiva ¿Cómo se puede motivar a los estudiantes que demuestran interés por las matemáticas?

Primero que todo recomendaría considerar los distintos niveles de estudiantes que están conviviendo en la sala de clase, los aventajados, los promedio y los con aprendizajes deficientes, intentar motivar a todos con actividades que estén a su nivel.

Respecto a los estudiantes aventajados, entregarle problemas que estén a su nivel. Por ejemplo, en la página de la olimpíada de la matemática de argentina, cuya dirección es http://www.oma.org.ar/, hay infinidad de problemas interesantes de todos los niveles. Es muy importante darles problemas que les cuesten días o semanas, pero que eventualmente puedan resolver. Eso es lo ideal. Es como un entrenamiento de fuerza, si tu entrenamiento es levantar algo extremadamente liviano, no vas a progresar nunca. Si te dan algo extremadamente pesado que no puedes levantar, entonces tampoco vas a progresar. Si te dan algo que puedes levantar entre 8 y 12 veces, rápidamente vas a progresar. Eso lo sabe cualquier entrenador de gimnasio. Acá es lo mismo. Problemas más o menos a tu nivel, que te cuesten mucho pero que al final eventualmente puedas resolver. Si los resuelves en 30 segundos o si no los logras resolver nunca, esos problemas no eran para ti. Es todo un arte entender realmente el nivel de un estudiante.

Esta es una pregunta recurrente que me realizan ¿se puede vivir de las matemáticas?

¡¡¡¡Claro que sí!!!!! Yo creía que no, porque en mi familia decían que apenas ganaría dinero para mantenerme para mantenerme, pero para nada, nunca he paso hambre, ni mucho menos, vivo muy feliz siendo profesor e investigador de la Universidad de Chile. Creo que este tipo de pensamientos son prejuicios porque hay desconocimiento de la labor que realiza un matemático, por lo mismo, no se conoce mucho acerca de nuestras vidas.

Atte. Patricio Figueroa M.